José María ALCÁNTARA GONZÁLEZ
Árbitro marítimo internacional
Consultor en Derecho Marítimo y
Prof. de Derecho Marítimo
ESPAÑA
El MV HONDIUS, de bandera neerlandesa, protagonizó una grave crisis internacional, el pasado mes de Abril, por un brote de hantavirus que obligó a desviar el buque, provocó la muerte de tres personas y activó protocolos de aislamiento global. El buque zarpó el 1 de Abril de Ushuaia, Argentina, para realizar una travesía atlántica de 24 días hacia Africa. Sin embargo, el viaje se convirtió en una emergencia epidemiológica debido a la presencia de la variante “andes” del hantavirus. Dicha cepa, endémica de la Patagonia chilena y argentina, proviene de la inhalación de aire contaminado con partículas de saliva, excrementos u orina de roedores silvestres (especialmente el ratón colilargo), que causa una infección viral grave y sumamente peligrosa porque es la única capaz de transmitirse de persona a persona. Se cree que el paciente cero fue un viajero neerlandés que realizó una excursión terrestre por el sur de la Patagonia antes de embarcar. Dicho pasajero falleció a bordo el 11 Abril por causas inicialmente desconocidas. Su cuerpo permaneció en el barco por razones logísticas. El 24 Abril el barco atracó en la remota isla de Santa Elena para desembarcar el cadáver y repatriar a la esposa del fallecido. El 27 de Abril la mujer enfermó gravemente durante su traslado y murió poco después en Johannesburgo. Paralelamente, otro pasajero británico tuvo que ser evacuado de urgencia a Sudáfrica. El 2 Mayo se reportó la tercera víctima mortal dentro del barco y bajo estricta vigilancia frente a las costas de Cabo Verde. Al confirmarse la cepa interhumana la OMS (Organización Mundial de la Salud) intervino y coordinó las medidas de contingencia respecto a los demás pasajeros. Tras abandonó Cabo Verde el barco navegó hacia las Islas Canarias, con el consentimiento del gobierno español, y allí fondeó y posteriormente atracó en el puerto de Granadilla (Tenerife). Entre el 10 y 11 Mayo se evacuó con éxito a 94 pasajeros de 19 nacionalidades diferentes utilizando lanchas, autobuses escoltados y vuelos charter desde Tenerife, mientras que 14 pasajeros españoles fueron trasladados a Madrid a fin de iniciar una cuarentena hasta el 7 Junio. El barco se dirigió al puerto de Rotterdam tripulado únicamente por personal esencial, donde arribó el 18 Mayo. La odisea del HONDIUS ha causado muertes, contagio en otros pasajeros que se encuentran en observación, y gastos importantes de combustible, traslados, evacuación y repatriación de pasajeros y tripulantes.
El MV HONDIUS es un buque de expedición polar de última generación construido en Split (Croacia) en 2018, propiedad de la naviera holandesa Oceanwide Expeditions. Es el primer barco del mundo en recibir la clasificación Polar Class 6, la cual le permite navegar de forma segura por las aguas más frías del mundo. No es un crucero de lujo tradicional, sino que está diseñado para la aventura, la educación y el avistamiento de fauna. Puede albergar hasta 174 pasajeros en camarotes según categorías y 64 tripulantes. Cuenta con motores energéticamente eficientes y con sistemas diseñados para un mínimo impacto ecológico. Es un buque especializado dedicado, en el presente caso, a llevar a 114 pasajeros a través de una ruta prevista con paradas en la Antártida, islas Malvinas (Falkland), islas Georgia del Sur, islas Tristan Da Cunha y Nightingale, e isla de Santa Helena antes de subir hacia el Ecuador.
Cuestiones jurídicas a considerar en un caso de noticiero alarmista y aparentemente de único interés epidemiológico:
– el tour expedicionario finalizó en Cabo Verde antes de completarse. No habrá reembolso alguno del pasaje pagado debido a que la causa de su interrupción no fue imputable al buque ni al operador, además de que en este tipo de contratos se excluye expresamente el derecho de devolución del importe prepagado, o de parte del mismo, por daños resultantes de interrupción por causas ajenas al operador. Los daños y perjuicios de los pasajeros, tampoco, serán reclamables al operador del buque ya que el contagio no se produjo a bordo del buque sino, según parece, en tierra antes de comenzar el viaje.
– el buque consumió más combustible e incurrió en gastos de manutención y servicio a bordo con motivo de la desviación de ruta y sufrió perjuicios, así como daño reputacional. Esta reclamación del operador sólo podría ser recuperable si tuviere concertada un póliza de seguros de “pérdida de beneficios”; ya que – entendemos- no está incluida en los riesgos cubiertos por el Seguro de P&I.
– las autoridades españolas cubrieron costes importantes de repatriación de los pasajeros que fueron evacuados. Estos gastos, en cuanto a tripulantes, están cuuviera biertos por el seguro de P&I del buque. Los referidos a los pasajeros fueron afrontados por el Armador y por el Gobierno español para evitar una propagación del hantavirus en tierra, con un reembolso previsto de la UE en un 75%. Igual sucede con los gastos de traslado de tres cadáveres fuera del buque.
– la intervención de la OMS, por motivos epidemiológicos, hizo que la actuación del gobierno español no fuera voluntaria y aunque dicha actuación sacó con éxito al buque y su viaje de un peligro manifiesto, se salvaron vidas y no propiedades. Por lo que no habría lugar a un reparto de los costes totales incurridos (en forma similar a la conocida “avería gruesa”. El salvamento de vidas humanas no da lugar a remuneración alguna. El deber de prestar auxilio a personas en peligro no puede ser objeto de recompensa alguna (principio recogido en las Convenciones de Salvamento Marítimo de 1910 y 1989). Puede alegarse que los equipajes y gastos de charter aéreo, comunicaciones con familiares, etc. podrían ser considerados como “propiedades”. Pero en todo caso las autoridades gubernamentales no son nunca acreedores de recompensa en casos de salvamento.
– la causa principal y única de las muertes y gastos extraordinarios radica en el hecho de que una pasajera inhaló heces y orines de un tipo de roedor patagónico específico e incubó una enfermedad viral que llevó a bordo de forma asintomática. Tal causa no puede ser catalogada como “fuerza mayor” por razón de ausencia de fuerza irresistible, ni tampoco puede ser atribuible al buque que no solo estaba limpio de roedores (“vermin”, en inglés) habituales en bodegas de buques que transportan carga a granel sino también porque era un buque cuidado y preparado, en sus camarotes y dependencias, para recibir personas.
El propietario de la sociedad operadora del buque es el holandés Wijnan Van Gessel, conocida familia promotora de este tipo de viajes que ya hizo una primera expedición al Artico con una goleta de tres palos, la “Rembrandt Van Rijn”, seguida de varias a la Antártida. Recibe el asesoramiento legal del conocido y destacado maritimista Jaime Albors, del bufete “Albors Galiano Portales”, de Madrid.




