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¿Sabes porqué los rayos no suelen afectar a los buques y, en su caso, que debes hacer?

La posibilidad de que un rayo alcance a una persona en tierra es inferior a una entre un millón. No obstante, los rayos continúan representando una de las mayores amenazas para quienes trabajan al aire libre, incluyendo a los trabajadores del sector marítimo.

Un rayo consiste, básicamente, en una descarga eléctrica de gran magnitud que tiene lugar en la atmósfera y que puede producirse entre nubes, entre éstas y el aire o entre éstas y la mar o el suelo. Generalmente, el fenómeno tiene lugar al encontrarse masas de aire frío y caliente, de forma que el aire actúa como una barrera aislante que separa las cargas positivas y negativas dentro de las nubes, así como entre éstas y la mar o el suelo.

Cuando estas cargas opuestas se acumulan en exceso, el aire pierde su capacidad de aislamiento y se genera una liberación cuasi instantánea y extremadamente potente de electricidad, a lo que se denomina “rayo”.

A nivel mundial, el efecto de los rayos se encuentra entre las tres principales causas de muerte relacionadas con el clima, ocasionando en torno a los 2.000 fallecimientos al año, cifra superior a la de huracanes, inundaciones o tornados.

La energía calorífica liberada por un rayo se suele encontrar entre los 25.000 y 30.000 grados centígrados -temperatura superior a la de la superficie del sol-, lo que genera una explosión súbita del aire circundante y que percibimos con un fuerte sonido que se denomina “trueno”.

Cuando un buque se encuentra en alta mar durante una tormenta, lo más habitual es que los rayos caigan sobre la superficie del mar y, aunque existen casos registrados que han llegado a afectar directamente a buques, realmente son muy escasos.

Aunque la probabilidad de que esto ocurra es muy baja, ya que los rayos suelen tener más afinidad por el agua, un impacto directo de un rayo con el buque durante una tormenta eléctrica puede generar daños cuyo alcance dependerá de los posibles efectos, sobre todo, sobre los equipos eléctricos y/o electrónicos existentes a bordo, además de afectar a la aguja magnética ya que la estructura metálica del buque se cargará eléctricamente.

Si un rayo alcanza a un buque durante una tormenta, la descarga suele dirigirse hacia el punto más alto de la estructura, generalmente alguno de los mástiles, grúas, etc., transfiriéndose de forma prácticamente instantánea hacia la quilla, por lo que es preciso contar con un sistema de conducción que dirija esa energía hacia el agua.

Si un buque no cuenta con un sistema adecuado para disipar la electricidad generada por los rayos, el impacto esporádico de un rayo podría ocasionar daños en los mástiles, grúas, etc. y/o, en el peor de los casos, provocar un incendio o una explosión.

Si un rayo impacta de forma directa con un buque durante una tormenta en alta mar, es recomendable seguir las siguientes precauciones:

– En buques con estructura metálica, la tripulación debe permanecer dentro del barco y evitar todo contacto con cualquier superficie metálica.

– Si el buque o embarcación es de material no metálico y no cuenta con protección contra los rayos, es fundamental mantenerse alejado de cualquier objeto que pueda actuar como conductor eléctrico.

– Se deben desconectar los sistemas eléctricos no esenciales, así como radios, líneas de comunicación y otros dispositivos sensibles a descargas.

– Finalmente, se recomienda utilizar calzado aislante para minimizar el riesgo de que las posibles descargas afecten a los tripulantes y/o pasajeros.

Finalmente, mencionar que es más probable que un rayo afecte a un buque en mar abierto que encontrándose atracado en puerto.

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