Los sistemas instalados a escala real capturan actualmente entre el 30% y el 40% del carbono, mientras que proyectos piloto de mayor tamaño aspiran a alcanzar tasas próximas al 70%
Solo alrededor del 4% de la capacidad de producción de combustibles de emisiones casi nulas necesaria para 2030 ha alcanzado una decisión final de inversión
Los sistemas de captura y almacenamiento de carbono a bordo de los buques (oCCS) pueden contribuir a reducir las emisiones de CO₂ de una parte de la flota existente mientras se desarrollan las cadenas de suministro de combustibles alternativos, según el nuevo informe de Lloyd’s Register (LR) Applying Onboard Carbon Capture & Storage to Existing Ships. Sin embargo, la sociedad de clasificación advierte de que su implantación dependerá de la disponibilidad de infraestructuras para descargar el CO₂ capturado y de una mayor claridad regulatoria.
Dicho estudio señala que solo alrededor del 4% de la capacidad de producción de combustibles con emisiones de gases de efecto invernadero próximas a cero que será necesaria en 2030 ha alcanzado hasta ahora una decisión final de inversión. Además, el porcentaje de tonelaje contratado preparado para utilizar combustibles alternativos descendió del 45% en 2024 al 37% en 2025.
En este contexto, LR prevé que una parte importante de los buques operativos o en cartera seguirá utilizando combustibles derivados del petróleo durante buena parte de la próxima década. La captura de carbono podría, por tanto, complementar a los combustibles alternativos y las medidas de eficiencia energética para reducir las emisiones del transporte marítimo.
El informe señala que algunas tecnologías de captura de carbono a bordo han superado ya la fase de prototipo y están comenzando su despliegue comercial. Los sistemas instalados a escala real permiten capturar entre el 30% y el 40% de las emisiones de CO₂, mientras que proyectos piloto de mayor tamaño tienen como objetivo alcanzar tasas próximas al 70%.
LR considera que estos equipos pueden resultar viables principalmente en buques con más de diez años de vida comercial restante, una elevada exposición al coste del carbono, espacio suficiente a bordo y acceso a una cadena logística fiable para descargar el CO₂. Entre los segmentos con mejores perspectivas cita los petroleros MR y los quimiqueros que operan en tráficos del Espacio Económico Europeo (EEE), los buques propulsados por GNL y los buques de corta distancia y feeders con escalas frecuentes en puertos europeos.
“Gran parte de la flota encargada o actualmente en servicio seguirá operando durante la década de 2030 y más allá”, señaló Panos Mitrou, vicepresidente sénior de Shipping Strategy de Lloyd’s Register. Según Mitrou, para determinados buques y tráficos la captura a bordo ofrece “una vía realista para reducir las emisiones de CO₂ y gestionar los costes del carbono”.
Pero la tecnología presenta algunas limitaciones. Los sistemas actuales pueden aumentar el consumo de combustible entre un 15% y un 30% y requieren espacio adicional para los equipos y los tanques de almacenamiento. Asimismo, la falta de instalaciones portuarias para recibir el CO₂ capturado constituye el principal obstáculo para su generalización. El EU ETS ya permite descontar de las obligaciones de cumplimiento el CO₂ capturado y almacenado permanentemente, mientras que su tratamiento en el FuelEU Marítimo y en las futuras normas de la OMI continúa pendiente de definición.
ANAVE




