El Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos y la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España destacan el impacto laboral y tecnológico de la inversión en la modernización naval aprobada por el Consejo de Ministros y que prevé la modernización por parte de Navantia de 6 buques y la construcción de dos nuevas unidades navales
El Colegio Ofi cial de Ingenieros Navales y Oceánicos (COIN) y la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España (AINE) expresan su satisfacción ante la reciente aprobación en Consejo de Ministros del inicio del expediente de contratación para que NAVANTIA diseñe y construya dos nuevas unidades de Buques de Acción Marítima (BAM), que se sumarán a los seis ya existentes (Meteoro, Rayo, Relámpago, Tornado, Audaz y Furor), con el objetivo de reforzar la vigilancia y seguridad marítima, así como mantener la operatividad de la Fuerza de Acción Marítima de la Armada.
En este contexto, la decana del COIN, Pilar Tejo Mora-Granados, destaca que “nos alegra mucho la posibilidad de que estas importantes inversiones en el sector naval puedan contribuir a incrementar el atractivo del sector en las nuevas generaciones y fomentar las vocaciones profesionales en el ámbito de la ingeniería marítima y oceánica”.
El proyecto de los nuevos buques generará un impacto estimado de cuatro millones de horas de trabajo, traduciéndose en un impacto medio de unos 2.000 empleos anuales (directos, indirectos e inducidos por la actividad económica). Este volumen de empleo subraya la necesidad de atraer y formar talento cualifi cado para garantizar la continuidad y el éxito de la industria naval española.
La ejecución de este contrato, cuyo inicio de producción está previsto en el primer semestre de 2027, se llevará a cabo en las instalaciones de Navantia en Puerto Real.
“El alcance tecnológico de estos programas demuestra la exigencia de ingenieros altamente cualifi cados”, añade Diego Fernández Casado, presidente de AINE, ya que las nuevas unidades incorporarán avances sustanciales, incluyendo un sistema de combate actualizado, mejoras en los sistemas de comunicaciones y navegación; la nueva generación del Sistema Integral de Control de Plataforma (SICP), sistemas avanzados de ciberseguridad e integración de vehículos no tripulados, mejoras sustanciales en las condiciones de habitabilidad, nuevos espacios de trabajo y áreas médicas.
Estas inversiones garantizan el refuerzo de la competitividad de los astilleros y la necesidad de integrar a nuevos profesionales en proyectos punteros que abordan los retos actuales de la seguridad y vigilancia marítima.




