Cristina PUCHADES RAMOS
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (UV)
Máster Internacional en Administración Marítima y Portuaria (IMBS)
ESPAÑA
La evolución de los buques y puertos hacia una eficiencia más sostenible es un tema
importante en el campo del transporte marítimo. En los últimos años, ha habido un
enfoque creciente en la reducción de las emisiones contaminantes y el impacto
ambiental asociado con esta industria.
En cuanto a los buques, se han implementado varias medidas para mejorar su eficiencia y reducir sus emisiones. Una de las principales tendencias ha sido el desarrollo de buques más eficientes desde el punto de vista energético. Esto implica el uso de tecnologías avanzadas de propulsión, como motores más limpios y eficientes, así como el diseño de cascos aerodinámicos que reducen la resistencia al avance.
Además, se han realizado avances significativos en la adopción de fuentes de energía
más limpias y renovables en los buques. Esto incluye la instalación de sistemas de
energía eólica, como velas o cometas de tracción, así como la integración de sistemas
de propulsión híbridos o completamente eléctricos. Estas innovaciones buscan reducir
la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En cuanto a los puertos, también se están implementando medidas para mejorar su
eficiencia y sostenibilidad. Esto incluye la implementación de sistemas de gestión del
tráfico marítimo que optimizan el uso de los espacios portuarios y reducen los tiempos
de espera de los buques. Asimismo, se están promoviendo prácticas de manipulación
de carga más eficientes, como el uso de maquinaria impulsada por energía eléctrica y
solar. La introducción de energías sostenibles como el Hidrógeno. Proporcionar a los
barcos una energía eléctrica para que apaguen sus motores durante el tiempo que van
a permanecer en puerto. Mejora energética de las instalaciones portuarias. Y un fuerte programa de REDUCIR, RECICLAR y REUTILIZAR
1. INTRODUCCIÓN
Desde la antigüedad, los hombres han empleado las rutas marítimas como forma
prioritaria del tráfico y del comercio de mercancías a nivel internacional. Este comercio
ha ido creciendo a lo largo de los siglos debido a los avances en las técnicas de
navegación y a la creciente especialización de las regiones, bien en materias primas
bien en conocimientos de transformación.
En la época actual, el fenómeno de la sociedad de consumo y la globalización
económica ha encontrado en el transporte marítimo la solución idónea para la
transferencia de mercancía y tecnologías y para la relación entre mercado, fabricante y productor. Y esto ha sido así por varias razones, aunque fundamentalmente por los
avances técnicos en el sector del transporte marítimo, que lo han convertido en el medio más rentable, seguro y eficaz para el traslado de mercancías.
El transporte marítimo, como uno de los pilares esenciales del sistema de comercio
internacional, juega un papel de suma importancia al conectar diferentes regiones del
mundo y facilitar el intercambio de bienes y mercancías a través de los océanos. Esta
modalidad de transporte ha demostrado ser crucial para mantener una economía
globalizada y un suministro constante de productos que satisfagan las necesidades y
demandas de la sociedad moderna.
El 90% del comercio mundial se realiza mediante el transporte marítimo. Los barcos
mercantes, cargueros y contenedores cruzan mares y océanos, enlazando puertos de
diferentes países y continentes para llevar a cabo la importación y exportación de
diversos productos, desde materias primas hasta productos manufacturados y
productos de consumo final.
En el caso de España, los puertos desempeñan un papel estratégico en la economía
nacional y en la dinámica comercial internacional. El hecho de que el 85% de las
importaciones y el 60% de las exportaciones transiten por los puertos españoles resalta la importancia de la geografía española como un punto clave de conexión entre Europa y otras regiones del mundo, especialmente América, África y Asia. Estos puertos no solo facilitan el flujo de mercancías, sino que también generan empleo y contribuyen significativamente al Producto Interno Bruto (PIB) del país.
El transporte marítimo ofrece ventajas importantes, como la capacidad de transportar
grandes volúmenes de mercancías a un costo relativamente bajo en comparación con
otros modos de transporte. Además, los barcos pueden acceder a una amplia variedad
de puertos en todo el mundo, lo que brinda flexibilidad en la planificación de rutas y
destinos. Sin embargo, también presenta desafíos, como los tiempos de tránsito más
largos en comparación con el transporte aéreo y las preocupaciones ambientales
relacionadas con las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación del
agua.
En última instancia, el transporte marítimo es un componente esencial del entramado
global de comercio y economía. Su capacidad para conectar mercados distantes y
facilitar el intercambio de bienes a gran escala lo convierte en una herramienta
indispensable para el crecimiento económico, la prosperidad y el desarrollo sostenible
tanto a nivel nacional como internacional.
En busca de la sostenibilidad
El transporte marítimo de la UE se encuentra en una década crucial para transformarse en un sector más sostenible desde el punto de vista económico, social y
medioambiental. Según el informe, los buques que hacen escala en la UE han reducido su velocidad promedio hasta un 20 % en comparación con 2008, lo que ha resultado en una disminución de las emisiones.
Además, se están explorando combustibles y fuentes de energía no tradicionales, como biocombustibles, baterías, hidrógeno y amoníaco, como posibles alternativas para el transporte marítimo. Estas opciones ofrecen la posibilidad de descarbonizar el sector y alcanzar el objetivo de cero emisiones. Además, el suministro de electricidad en los puertos (permitiendo que los buques apaguen sus motores y se conecten a fuentes de energía en tierra mientras están atracados) también podría proporcionar una fuente de energía limpia en los puertos marítimos e interiores.
2. HISTORIA DE LOS PUERTOS MARÍTIMOS
Un puerto marítimo se refiere a un lugar en la costa, ya sea natural o construido, que
está protegido de tormentas y otros peligros del mar, proporcionando refugio seguro
para las embarcaciones.
Además, los puertos marítimos deben contar con todas las instalaciones necesarias,
incluyendo maquinaria y otros elementos, para llevar a cabo diversas operaciones.
Estas operaciones abarcan desde la carga, descarga, almacenamiento y distribución de productos, hasta la realización de reparaciones y mantenimiento de las embarcaciones atracadas.
Los puertos marítimos surgieron como una solución creada por los antiguos habitantes
frente a los desafíos planteados por la naturaleza hostil y peligrosa del mar, como
marejadas, inundaciones, huracanes y tormentas eléctricas, que afectaban
negativamente a sus embarcaciones.
Con el tiempo, surgieron nuevas problemáticas, y con ellas, se encontraron nuevas
soluciones. La siguiente etapa de evolución de los puertos marítimos implicó la
construcción de muelles, que facilitaron el proceso de carga y descarga de productos y
tripulantes en las embarcaciones.
Luego, mediante la aplicación de diques, dársenas y otras técnicas, se realizaron
mejoras que permitieron a las embarcaciones operar con eficiencia, incluso en aguas
poco profundas.
Además, se implementó un sólido sistema de defensa para proteger las instalaciones
del puerto contra posibles ataques enemigos.
3. EVOLUCION HISTÓRICA DE LOS BUQUES
Hasta el sigo XIX que es cuando aparecieron los primeros barcos propulsados con
máquina de vapor, los barcos hasta entonces habían sido propulsados por el viento a
través de sus velas, y mediante la utilización de remos.
La evolución de los barcos ha experimentado un proceso con cambios significativos en
cuanto a sus sistemas de propulsión y su impacto ambiental, que ha abarcado miles de años y ha sido impulsado por la búsqueda de mejorar la navegación, el transporte y la exploración marítima.
– Buques y embarcaciones de vela: Las primeras embarcaciones conocidas utilizaban velas como principal fuente de propulsión. Tenían un impacto medioambiental relativamente bajo, ya que no dependían de combustibles fósiles y no emitían gases contaminantes. Sin embargo, su alcance y velocidad eran limitados, lo que restringía la capacidad de transporte y operación marítima. Los antiguos egipcios, fenicios y griegos fueron algunos de los primeros en emplear velas para navegar en los mares y océanos.
– Buques y embarcaciones a remo: Junto con las velas, el remo fue otro método de propulsión importante en la antigüedad con un bajo impacto ambiental, ya que no requerían combustibles y no generaban emisiones contaminantes. Los barcos a remo permitían una mayor maniobrabilidad y control en comparación con las velas, sin embargo, su alcance y capacidad eran limitados.
– Navegación a vela mejorada: A medida que las velas y los sistemas de navegación mejoraron, las embarcaciones a vela pudieron realizar viajes más largos y explorar nuevas rutas comerciales. Aunque seguían siendo relativamente limpias en términos de contaminación, la expansión del comercio marítimo comenzó a tener un impacto en los ecosistemas costeros y en algunas especies marinas debido al aumento del tráfico de buques.
– Buques a vapor: La verdadera revolución en la navegación llegó con la invención del motor de vapor en el siglo XIX. Los barcos de vapor reemplazaron gradualmente a las embarcaciones a vela y a remo, ya que ofrecían una mayor velocidad y autonomía.
Marcaron un punto de inflexión en términos de contaminación marina. Estos barcos
utilizaban carbón o petróleo como combustible para generar vapor y propulsar las
máquinas, lo que resultaba en emisiones significativas de gases contaminantes, como
dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas.
– Buques propulsados por hélice: A mediados del siglo XIX, se desarrollaron los barcos propulsados por hélice, que mejoraron aún más la eficiencia del motor de vapor y se convirtieron en la forma dominante de propulsión marítima.
– Buques a motor diésel: A finales del siglo XIX y principios del XX, se introdujo el motor diésel, que ofrecía ventajas significativas sobre los motores de vapor, como un menor consumo de combustible, mayor eficiencia y potencia. Sin embargo, los motores diésel también emiten CO2, NOx, óxidos de azufre (SOx) y partículas finas, lo que contribuye a la contaminación del aire. A pesar de eso, esto marcó el inicio de una nueva era en la navegación.
– Buques modernos: Con el tiempo, los avances en la tecnología y el diseño naval han llevado a la construcción de barcos cada vez más grandes, rápidos y sofisticados. Hoy en día, los barcos modernos utilizan una variedad de motores, incluyendo motores diésel y sistemas de propulsión más avanzados, como la propulsión a chorro y la propulsión nuclear. Aunque se han implementado tecnologías para reducir las
emisiones, como la instalación de sistemas de reducción de emisiones y el uso de
combustibles más limpios, todavía existe una significativa huella de carbono y
contaminación asociada con la industria marítima.
La evolución de los buques desde la vela hasta el motor diésel ha sido un proceso
continuo de mejora tecnológica que ha permitido expandir los límites de la navegación
y el comercio marítimo en todo el mundo. Si bien los barcos de vela y a remo tenían un impacto ambiental relativamente bajo, la transición hacia los motores de vapor y,
posteriormente, hacia los motores diésel, ha llevado a un aumento en la contaminación marina y del aire. A medida que la conciencia sobre la protección del medio ambiente ha crecido, se han implementado medidas para reducir las emisiones de los barcos y minimizar su impacto en los ecosistemas marinos y costeros. Sin embargo, la industria marítima continúa enfrentando desafíos en su búsqueda por una navegación más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
4. IMPACTO MEDIOAMBIENTAL DEL TRANSPORTE MARÍTIMO
El transporte marítimo es una pieza clave en la cadena de suministro internacional,
representando un impresionante 77 % del comercio exterior europeo y un 35 % del
comercio total en valor entre los Estados miembros de la UE. Aunque la actividad
marítima se vio afectada por la pandemia de COVID-19 en 2020, se anticipa un notable crecimiento en el sector en las próximas décadas. Este crecimiento estará impulsado por la creciente demanda de materias primas y el transporte de contenedores.
En el informe medioambiental sobre el transporte marítimo europeo, presentado por la Agencia Europea de Medio Ambiente y la Agencia Europea de Seguridad Marítima,
indica que los buques son responsables del 13,5 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (dióxido de azufre) en el transporte de la UE. Aunque esta cifra está por debajo de las emisiones generadas por el transporte terrestre (71 %) y aéreo (14,4 %), sigue siendo significativa.
Estos son los principales efectos en el medio ambiente:
– Emisiones de gases de efecto invernadero: En el año 2018, los buques que visitaron puertos en la UE y el Espacio Económico Europeo generaron alrededor de 140 millones de toneladas de emisiones de CO2. Esta cifra representa aproximadamente el 18 % del total de emisiones de CO2 generadas por el transporte marítimo a nivel mundial en ese mismo año.
– Contaminación atmosférica: En el año 2019, las emisiones de dióxido de azufre (SO2) procedentes de los buques que hicieron escala en puertos europeos alcanzaron
aproximadamente 1,63 millones de toneladas. Esta cifra representa alrededor del 16 % de las emisiones de SO2 generadas a nivel mundial por el transporte marítimo
internacional.
– Ruido subacuático: Los buques generan ruido subacuático que puede tener impactos en las especies marinas. Entre los años 2014 y 2019, se estima que la energía total acumulada proveniente del ruido subacuático aumentó en más del doble en las aguas de la UE. Los buques portacontenedores, de pasajeros y cisternas son los que generan las emisiones de ruido más significativas debido al uso de hélices.
– Especies alóctonas: Desde el año 1949, el sector del transporte marítimo ha sido
responsable de la introducción de cerca del 50 % de todas las especies alóctonas en
los mares de la UE, siendo el Mediterráneo la región con las cifras más altas. Se han
identificado un total de 51 especies clasificadas como de alto impacto, que pueden
afectar a los ecosistemas y a las especies autóctonas. El informe también destaca la
falta de datos disponibles para evaluar el impacto total en hábitats y especies.
– Contaminación por hidrocarburos: Desde el año 2010, se han registrado un total de 18 vertidos accidentales de gran magnitud en el mundo, de los cuales solo 3 ocurrieron en la UE, representando el 17 % del total. Una mejor supervisión, aplicación y concienciación ha contribuido a reducir los casos de contaminación por hidrocarburos, a pesar del aumento progresivo en la cantidad de petróleo transportado por mar en las últimas tres décadas.
Ampliando uno de la principales medios de contaminación por Hidrocarburos,
añadir que, según un articulo publicado en Tha Guardian, 5 de los barcos más grandes
del mundo emiten tanta contaminación atmosférica como 760 millones de automóviles. Es decir, tan sólo uno de esos grandes cargueros que navegan por nuestros mares puede emitir casi la misma cantidad de contaminantes tóxicos que 50 millones de coches.
Ello es debido a que los grandes barcos oceánicos utilizan para su propulsión
combustibles fósiles muy sucios, mayoritariamente fuelóleo pesado. Éste es un producto que contiene altas cantidades de azufre, cenizas, metales pesados y otros residuos tóxicos. En su combustión, además de CO2, emiten elevados niveles de óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx) y material particulado (PM), contaminantes altamente peligrosos para la salud humana. Cuando las personas respiran este aire contaminado, su salud se resiente, lo cual se traduce en la pérdida de productividad por aumento de las enfermedades (respiratorias, cardiovasculares, incluso cáncer) y hospitalizaciones además de muertes prematuras.
Otra de las principales vías de contaminación de los buques es el vertido de aguas
sucias al mar.
Los buques lanzan al mar aguas residuales, oleaginosas, de sentina, de lastre, así como la basura sólida (plásticos, envoltorios, desperdicios alimentarios, etc).
La ley que regula la gestión de residuos a bordo en todo el mundo, especialmente el
convenio MARPOL, permite a los barcos arrojar aguas sucias al mar en la mayoría de
los casos, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones, principalmente
relacionadas con la distancia a la costa.
Las principales aguas sucias que se arrojan al mar son las utilizadas en la limpieza de
los gases de escape emitidos por las chimeneas. Estos gases pasan a través de filtros
diseñados para retener partículas contaminantes, y dichos filtros se limpian con agua
que luego se descarga al mar. El informe de la EMSA advierte que cuando se emplean
sistemas EGCS de ciclo abierto, el agua utilizada para limpiar los gases de escape de
los barcos contiene metales pesados e hidrocarburos aromáticos que pueden ser
perjudiciales para los organismos marinos.
Es importante resaltar el hecho de que también hay mucha basura generada a bordo que se tira al mar.
Por ley, los aceites, las aguas residuales y la basura deben descargarse en instalaciones específicas de los puertos. Sin embargo, existe una discrepancia entre las cantidades de residuos generadas y las entregadas en puerto. Según el informe, anualmente se generan 434.000 toneladas de residuos sólidos en los barcos, que deberían entregarse en puerto, pero la cantidad realmente entregada varía entre las 286.000 y 404.000 toneladas. Esto significa que entre un 7% y un 34% de la basura generada no se sabe dónde ha sido desechada.
Lo mismo ocurre con un 10% de las aguas residuales, que no han sido depositadas en
puerto, aunque el convenio MARPOL permite en ciertas circunstancias verterlas en alta
mar.
5. IMPACTO MEDIOAMBIENTAL DE LOS ACCIDENTES
Los océanos están repletos de buques hundidos, desde barcos de madera propulsados
por velas y remos, hasta los buques más modernos y seguros.
Se estima que hay unos 3 millones de navíos naufragados que descansan en los fondos marinos.
Los barcos más antiguos no utilizaban los materiales necesarios que resistieran a los
impactos del mar (como vientos y tormentas), por lo que con el desarrollo de la
ingeniería cada vez se han ido fabricando buques con materiales más resistentes y
mejorando su tecnología para la previsión de futuros accidentes.
Tomando como ejemplo el Titanic, que para sus tiempos era uno de los mayores
buques de pasajeros, más lujoso, y más seguro, un desafío a la ingeniería a principios
del siglo XX, se creía que era insumergible. Y a los 4 días de su viaje inaugural acabó
en el fondo del mar chocando contra un iceberg.
Una de las consecuencias que produce el hundimiento de barcos en el océano es el
hundimiento de todos los objetos que iban a bordo. Depositándose en el fondo marino
y dejándolos a disposición de exploración de los animales marinos.
Pero cabe destacar que lo que provoca un mayor impacto marino de los accidentes
actuales de buques, es el vertido de los hidrocarburos para el funcionamiento de los
motores de los buques sobre las aguas marinas.
El impacto medioambiental que se ocasiona es irreversible causando la muerte de miles de animales marinos. Estos desastres pueden llegar a las costas a pesar de situarse a una distancia considerable, afectando a la fauna autóctona y al medio de vida de miles de personas.
Pero los peores accidentes y los de mayor impacto, sin duda son los buques petroleros
o que transportan sustancias nocivas. El impacto es todavía muchísimo peor,
derramando las sustancias en gran cantidad a muchísima más distancia y afectando
considerablemente al ecosistema.
Ha habido catástrofes terribles a lo largo de la historia, podemos recordar la ocurrida
por el Prestige en 2002. Un petrolero azotado por olas enormes en las costas españolas de Galicia, produciéndose una grieta por la que se filtrados los vertidos, donde las corrientes llevaros miles de litros de petróleo sobre la costa, llamado ‘Chapapote’, arrasando con todo a su paso, animales, playas, ecosistemas, todo teñido de color negro. A pesar de que la causa fue una grieta producida por el impacto de una ola, era un barco de 26 años de antigüedad de un solo casco, y ya reparado por rotura.
El accidente fue terrible, afectó al medio de vida de miles de personas que se dedicaban a la explotación del medio marino y al turismo, pero el mayor impacto fue la perdida ambiental.
La parte positiva de los accidentes ocurridos a lo largo de la historia, es el aprendizaje
posterior, se suelen estudiar las causas impidiendo que se vuelvan a producir.
La construcción de los barcos cada vez se hacen de materiales más resistibles a
cualquier circunstancia y accidente que se pueda ocasionar. Se mejoran los cascos de
los buques, los compartimentos de almacenaje de los tanques, se general nuevas leyes en las que obligan a pasar a los buques revisiones de seguridad más estrictas.
A pesar de las desgracias ocurridas, la evolución debido al aprendizaje es positiva.
Continuará …




