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España encara una transformación clave de su economía marítima: más tecnología, menos burocracia y nuevos modelos para defensa, energía y pesca

El 65º Congreso Internacional de Ingeniería Naval e Industria Marítima arranca con una llamada a repensar la estrategia naval y a anticipar los grandes retos del sector en un contexto de transformación global

España se encuentra en un momento decisivo para redefinir su posición en el ámbito marítimo. Así se ha puesto de manifiesto en las sesiones de apertura de las principales áreas del 65º Congreso Internacional de Ingeniería Naval e Industria Marítima, donde expertos de primer nivel han coincidido en una idea central: el liderazgo futuro dependerá de la capacidad de integrar innovación, regulación eficiente y visión estratégica.

Desde la defensa naval hasta la pesca, pasando por las energías marinas,, la economía azul o el transporte marítimo, el Congreso ha dibujado un escenario de transformación profunda marcado por los avances tecnológicos, los retos regulatorios y la necesidad urgente de atraer talento.

Defensa: del aprendizaje a la autonomía tecnológica

El almirante Nicolás Lapique Martín, Director de Ingeniería y Construcciones Navales de la Armada, trazó un recorrido histórico que refleja la evolución de España desde la dependencia tecnológica hasta el desarrollo de capacidades propias en submarinos.

Durante décadas, la industria nacional construyó bajo diseños extranjeros, hasta que a partir de los años 90 comenzó un proceso de adquisición de conocimiento que culmina hoy en el programa S-80. Un camino complejo, marcado por dificultades técnicas que obligaron a reforzar la formación, el rigor y la disciplina en el diseño.

“El proceso ha sido duro, pero necesario. Nos obligó a reconocer que no teníamos el conocimiento profundo que creíamos tener y a formarnos para adquirirlo con garantías”, explicó Lapique.

La entrega del primer submarino en 2023 y la previsión de nuevas unidades hasta 2030 consolidan a Navantia como un actor competitivo en un mercado internacional que superará los 100.000 millones de euros en la próxima década.

Energía: la innovación avanza más rápido que la regulación

José Joaquín Hernández Brito, director de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), centró su intervención en el papel de los bancos de ensayos marinos como aceleradores de la eólica offshore y otras tecnologías emergentes.

PLOCAN, con un área de 23 km², permite probar en condiciones reales sistemas vinculados a la energía, la inteligencia artificial o la operación autónoma, generando datos clave para el desarrollo del sector.

Sin embargo, advirtió de un desajuste crítico: “Europa no puede pretender liderar la transición energética con una normativa que no avanza al mismo ritmo que la tecnología”.

El futuro, según explicó, pasará por una combinación de ensayos físicos y entornos virtuales basados en gemelos digitales, que multiplican las capacidades de experimentación.

Economía Azul: potencial global, estrategia pendiente

La nueva área de Economía Azul, inaugurada por Javier Noriega Hernández, presidente del Clúster Marítimo-Marino de Andalucía, puso el foco en la necesidad de entender el mar como un sistema económico integral.

“La Economía Azul no es un sector, es la suma de muchos: energía, biotecnología, transporte, turismo o logística. Y hay que abordarla como un todo”, subrayó.

España lidera en Europa en ámbitos como el turismo marítimo y destaca en sectores como la desalación —con cerca del 73% de la capacidad de la UE—, pero debería contar con una estrategia nacional que articule este potencial.

A escala global, la Economía Azul representa ya 2,5 billones de dólares y, como recordó Noriega, “si fuera un país, sería la séptima economía del mundo”.

Marina Mercante: la competitividad pasa por la Administración

La conferencia de apertura del área Mercante, a cargo de María de los Ángeles Estévez Menier, Coordinadora de Seguridad e Inspección Marítima del Servicio de Inspección Marítima de la Capitanía Marítima de Málaga, abordó la Estrategia Marítima de España 2025-2050 desde una perspectiva operativa.

“El sector necesita eficacia, y eso implica que la Administración haga su parte con más agilidad, digitalización y simplificación”, afirmó.

Entre los retos identificados destacan la complejidad de los procesos de inspección —que pueden implicar a varias administraciones— frente a modelos más eficientes en otros países, así como la necesidad de atraer más tonelaje bajo bandera española para equilibrar la balanza de fletes mediante el fomento de los armadores españoles.

España cuenta con un alto grado de apertura en transporte marítimo, cercano al 70%, y un sistema portuario sólido, pero debe reforzar su competitividad mediante medidas como el impulso del registro canario, la creación de un observatorio de competitividad o la mejora de la operativa administrativa.

Pesca: entre la sostenibilidad y la viabilidad económica

La sesión de apertura del área de Pesca, protagonizada por Javier Garat, Presidente del Clúster Marítimo Español, abordó uno de los sectores más tensionados del ámbito marítimo.

Las políticas europeas, el aumento de los costes y el impacto del cambio climático están obligando a replantear el modelo productivo, al tiempo que se abren oportunidades vinculadas a la soberanía alimentaria y al valor estratégico de los productos del mar.

“Las normas europeas nos están abocando a cambiar de modelo de negocio, pero necesitamos que ese cambio venga acompañado de inversión y apoyo”, señaló.

Entre los principales desafíos destacan la competencia con las energías marinas,, la falta de relevo generacional y la necesidad de atraer jóvenes al sector. Además, se alertó sobre el riesgo de pérdida de actividad si no se logra un equilibrio entre regulación y sostenibilidad.

Un sector clave que exige visión compartida

Las distintas áreas coincidieron en señalar que el futuro del sector marítimo español dependerá de su capacidad para evolucionar como sistema integrado.

Innovación tecnológica, adaptación normativa, sostenibilidad, atracción de talento y coordinación entre actores públicos y privados se configuran como los pilares sobre los que construir esa transformación.

Como resumen del espíritu del Congreso, una idea se repite: la Ingeniería Naval en España tiene el conocimiento y el potencial, pero necesita una estrategia compartida para convertirlos en liderazgo real.

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