Los profesionales del sector piden una gestión integral basada en datos científicos, experiencia territorial y evaluación real de resultados.
Ante el anuncio del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) de proponer la inclusión de la anguila europea en la categoría de “En peligro de extinción”, la Asociación Profesional de la Pesca y Comercialización de la Angula (APROANG) considera necesario aportar contexto, datos contrastados y una visión integral del problema, que tenga en cuenta tanto la conservación de la especie como la realidad social y económica de los territorios donde se desarrolla esta actividad.
APROANG comparte la preocupación del MITECO por el estado de la anguila europea y recuerda que el sector profesional es el primer interesado en la recuperación de la especie, ya que su actividad depende directamente de su supervivencia. Precisamente por ello, subraya que la pesca profesional de angula es hoy una de las actividades pesqueras más reguladas de Europa, con cupos extremadamente reducidos, limitación estricta de días de pesca, control diario de capturas y sistemas de trazabilidad completos desde el origen hasta el consumidor final.
La asociación advierte de que la prohibición total de la pesca, aplicada en territorios como Andalucía o Portugal, no ha demostrado efectos positivos en la recuperación de la especie, según las evidencias disponibles. Estas experiencias refuerzan la necesidad de evaluar las políticas públicas por sus resultados reales y no únicamente por su valor simbólico o mediático.
En este sentido, APROANG recuerda que los principales factores que explican el declive de la anguila no están vinculados a la pesca profesional regulada, sino a causas estructurales ampliamente documentadas por la comunidad científica: la fragmentación de los ríos por presas y centrales hidroeléctricas, la pérdida de hábitat fluvial, la mortalidad en los procesos migratorios, la alteración de los caudales ecológicos y otros impactos antropogénicos no pesqueros.
La propia Unión Europea reclama un enfoque más amplio
El reciente informe del Parlamento Europeo sobre la aplicación del Reglamento 1100/2007 subraya que la recuperación de la anguila es un proceso a largo plazo y advierte expresamente de que centrar las políticas únicamente en el cierre de las pesquerías no es el camino adecuado. El documento insiste en la necesidad de reforzar las medidas no pesqueras, avanzar en políticas de repoblación, restaurar los ríos y abordar de forma prioritaria las barreras a la migración.
Asimismo, el Parlamento Europeo reconoce el papel esencial de los pescadores profesionales, tanto por su conocimiento del medio como por su función en el control del furtivismo y del comercio ilegal, y destaca el valor social, económico y cultural de esta actividad en zonas rurales y costeras.
APROANG hace hincapié en que la sostenibilidad no puede abordarse desde una única dimensión. La pesca artesanal de angula sostiene a cientos de familias, fija población en territorios con escasas alternativas económicas y genera un impacto económico positivo contrastado, especialmente en zonas rurales y costeras. “La protección de la biodiversidad no puede construirse al margen de las personas que viven y trabajan en el territorio, ni ignorando a un sector que cumple estrictamente la normativa y forma parte de la solución”, señalan desde la asociación.
Por ello, desde el grupo se hace un llamamiento a las administraciones públicas para que las decisiones que se adopten:
• Refuercen las políticas de repoblación y restauración de los ríos.
• Se basen en evaluaciones de impacto completas.
• Revisen el impacto de las infraestructuras hidráulicas y el cumplimiento de los caudales ecológicos.
• Se adopten de forma estable, coordinada y con participación del sector, evitando medidas aisladas que no abordan las causas reales del problema.
En este contexto, APROANG anunciará en los próximos días la solicitud de una reunión con la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, así como con los principales grupos políticos, con el objetivo de trasladar información contrastada, compartir la experiencia del sector y contribuir a un debate riguroso que permita avanzar hacia soluciones eficaces y duraderas para la recuperación de la especie.
“La anguila necesita soluciones complejas y valientes, no atajos. La protección efectiva de la especie pasa por actuar donde están los verdaderos factores de mortalidad y por reconocer el papel de quienes llevan décadas trabajando bajo una de las regulaciones más estrictas de Europa”, concluye APROANG.




