La Universidad de Barcelona y el Instituto Español de Oceanografía organizan del 2 al 5 de noviembre un congreso internacional que se celebra por primera vez en el Mediterráneo y que pondrá el foco en las amenazas que sufren estos ecosistemas y en las posibilidades de su conservación.
Más de 250 especialistas internacionales se reunirán del 2 al 5 de noviembre en Barcelona para compartir los últimos avances científicos y abordar los principales desafíos para la conservación de los corales de aguas profundas, unos ecosistemas de gran valor ecológico amenazados por la actividad humana y el cambio climático.
El 9.º Simposio Internacional de Corales de Aguas Profundas (9ISDSC), que se celebrará en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Barcelona (UB), está impulsado conjuntamente por la UB y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y organizado por Andrea Gori, investigador de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la UB, y Covadonga Orejas, investigadora del IEO-CSIC.
Los corales de aguas profundas son invertebrados marinos que habitan en plataformas y taludes continentales, cañones y montañas submarinas, y pueden encontrarse a más de 3.000 metros de profundidad. A diferencia de los corales tropicales más conocidos, viven en aguas frías, frecuentemente alejadas de la luz solar, y forman estructuras que proporcionan refugio y alimento a numerosas especies asociadas.
A pesar de su importancia ecológica, estas comunidades siguen siendo relativamente desconocidas y se enfrentan a amenazas crecientes. Su distribución, los efectos del cambio global, la vulnerabilidad frente a las actividades humanas y las posibilidades de restaurar los hábitats dañados serán algunas de las cuestiones que abordará el congreso.
El encuentro reunirá las investigaciones más recientes sobre la diversidad y distribución de los corales de aguas profundas, los factores ambientales que determinan su presencia, su biología y ecología y los retos de su conservación. Las comunicaciones abordarán comunidades de distintas regiones del planeta, desde los ecosistemas polares hasta los tropicales, con especial atención al estado de estos hábitats en el Mediterráneo.
El Mediterráneo, un mar especialmente vulnerable
Las investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas han revelado que los corales de aguas profundas están mucho más extendidos por el Mediterráneo de lo que se pensaba, aunque muchas de sus comunidades presentan importantes problemas de conservación.
“En pocos años, se ha pasado de pensar que los corales de profundidad constituían reductos en el Mediterráneo a descubrir que son casi ubicuos. Se encuentran, por ejemplo, a lo largo de la plataforma continental catalana y en los cañones submarinos de Blanes, La Fonera y Cap de Creus. Son puntos calientes de biodiversidad en el mar profundo, y albergan muchas especies que viven asociadas a ellos”, explica Andrea Gori, de la UB.
Uno de los ejemplos más singulares se encuentra en el banco de Cabliers, en el mar de Alborán. “Es el único ecosistema conocido hasta la fecha de corales de profundidad en el Mediterráneo que ha formado un auténtico arrecife como los del océano Atlántico. En el simposio vamos a tener varias comunicaciones que presentarán este ecosistema singular y tan valioso por su estructura, la diversidad de especies que alberga y su buen estado de conservación”, señala Gori.
“Las investigaciones de las últimas décadas han mejorado nuestro conocimiento sobre la distribución, la diversidad y el estado de conservación de estas comunidades”, señala Covadonga Orejas, del IEO-CSIC, quien destaca también los corales profundos de Santa Maria di Leuca, en Italia, o los cañones submarinos del golfo de León.
“Sin embargo, el Mediterráneo es, sin duda, una de las zonas en que estas comunidades se encuentran más afectadas. Desde hace décadas, científicos y diversas entidades trabajan ante la urgencia e importancia de su protección”, advierte la investigadora.
Ecosistemas que pueden tardar siglos en recuperarse
La pesca de fondo, la contaminación y el cambio climático figuran entre las principales amenazas para estos ecosistemas, a las que se suman las actividades extractivas de petróleo y gas. Muchas especies de corales profundos presentan tasas de crecimiento extremadamente lentas, por lo que los daños provocados por determinadas actividades humanas pueden necesitar décadas o incluso siglos para recuperarse.
Numerosas comunidades de corales profundos constituyen ecosistemas marinos vulnerables (EMV), cuya conservación resulta fundamental para mantener la biodiversidad y las funciones ecológicas de los fondos marinos.
Uno de los casos más preocupantes del Mediterráneo es el del coral bambú (Isidella elongata), que forma hábitats esenciales para numerosas especies, entre ellas crustáceos de interés comercial como la gamba roja (Aristeus antennatus). La pesca de arrastre ha provocado importantes daños en estas comunidades. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el coral bambú está en peligro de extinción en el Mediterráneo y, además, está incluido en el Convenio de Barcelona, que establece obligaciones de protección para los países firmantes.
“Destruir el hábitat natural supone destruir los recursos marinos asociados y no garantizar la sostenibilidad de su explotación. Proteger estos ecosistemas exige tener una visión a medio y largo plazo”, subraya Covadonga Orejas.
La protección de estos hábitats requiere mejorar el conocimiento científico sobre su distribución y estado de conservación, limitar las actividades que puedan dañarlos y avanzar en el desarrollo de técnicas de restauración.
“Los corales son como el equivalente a los árboles de los ecosistemas terrestres: forman bosques que permiten la vida de muchísimas especies asociadas. Perder los ecosistemas de corales de profundidad en el mar es como perder los bosques con todas las especies que los habitan. No se trata solo de perder biodiversidad, sino también todas las funciones ecosistémicas que desempeñan”, destaca Andrea Gori.
Ciencia y arte para acercar los corales profundos a la sociedad
El congreso incorporará también una dimensión artística con la exposición BINOMIOS, que invita a explorar el mundo de los corales de aguas profundas y a acercarse a estos ecosistemas todavía poco conocidos desde nuevas perspectivas.
La muestra BINOMIOS, comisariada por la artista plástica Elena G. Cortés, la artista audiovisual Tatiana Halbach y la investigadora Covadonga Orejas, reúne obras plásticas, visuales y sonoras de artistas consagrados y emergentes. A través de cartas, conversaciones y encuentros con especialistas en ecología marina, los artistas transforman descubrimientos y vivencias científicas en nuevas formas de conocer, sentir e interpretar nuestra relación con el océano.
En esta novena edición, los organizadores han apostado también por la multidisciplinariedad con la sección Mixing Knowledge (Mezclando Saberes). Las comunicaciones de esta sección pretenden inspirar a la comunidad investigadora del mar profundo con las perspectivas de profesionales del arte, la arquitectura, la teoría de medios y la ecología terrestre.
El simposio comenzará el lunes 2 de noviembre, a las 9:00, con una conferencia de Asako K. Matsumoto, del Instituto Tecnológico de Chiba (Japón), dedicada a nuevas especies de corales de profundidad del océano Índico y el paso de Timor.
El 9ISDSC cuenta con el apoyo de los fondos europeos Next Generation, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y el programa de Seguimiento de la Biodiversidad Marina (BIODIV), además de la Universitat de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona, Deep-Sea Biology Society, WWF, NOAA, OCEANX, Springer, Schmidt Ocean Institute, Iqua, Mercado Artesano y Ecológico, Kongsberg, Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón/Xixón e ICES.





