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Comienza una nueva edición de la Red de seguimiento de las praderas de Posidonia oceanica en la Región de Murcia   

El IEO lidera una nueva campaña de seguimiento de las praderas de Posidonia oceanica con el apoyo de los centros de buceo y buceadores voluntarios.

Esta iniciativa pionera en ciencia ciudadana, y financiada por el Fondo Europeo Marítimo, Pesca y Acuicultura (FEMPA), ha permitido generar conocimiento clave para la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos y emblemáticos del Mediterráneo.

Personal del Centro Oceanográfico de Murcia del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) en colaboración con la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) arranca con la nueva campaña científica y educativa que tiene por objetivo evaluar el estado de conservación de las praderas de Posidonia oceanica en el litoral murciano, un hábitat exclusivo del Mediterráneo, clave para la conservación de su biodiversidad y amortiguar los efectos del cambio climático.

Han pasado ya 21 años desde que se puso en marcha la Red de Seguimiento de praderas de Posidonia oceanica en la Región de Murcia, un proyecto pionero de ciencia ciudadana que ha contado desde sus inicios con la colaboración de la Asociación de Centros de Buceo de la Región de Murcia, buceadores voluntarios y entidades científicas. Financiado por el FEMPA a través del Servicio de Pesca y Acuicultura de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la CARM, el proyecto ha generado series temporales de datos, de gran valor científico ya que permite conocer la evolución y tendencias a largo plazo de este hábitat marino y los factores que lo determinan, incluyendo los impactos locales (vertidos, fondeos, etc.) o globales (cambio climático) de la actividad humana.

La campaña actual comenzó el día 26 de septiembre en Águilas, con el apoyo de los centros de buceo de La Almadraba y CB Estela, y continuará durante todo el mes de octubre, aprovechando que la pradera de Posidonia suele florecer en esta época, especialmente en los años más cálidos, como podría ser el caso de este año en respuesta a las sucesivas olas de calor marinas. Las siguientes inmersiones se van a realizar a través de centros de buceo de Mazarrón (CB Hispania), La Azohía (Rivemar), Isla Plana (Divergente) y Cabo de Palos (Islas Hormias y Naranjito), y en Isla Grosa, con el Grupo de investigación Ecología de Angiospermas Marinas (GEAM) del IEO-CSIC, líder del proyecto.

“El personal de este equipo científico realiza, junto con buceadores voluntarios, inmersiones en la red de estaciones fijas que se visitan y muestrean cada año desde 2004, llevando a cabo mediciones específicas que permiten evaluar la salud de las praderas y su evolución”, explica Juanma Ruiz, investigador del IEO y responsable de la red de seguimiento.

Además de la labor científica, la campaña incluye actividades de ciencia ciudadana con buceadores voluntarios de toda España y otros países europeos con el objetivo de visibilizar la importancia ecológica de estos bosques submarinos. “En el presente año se han recibido 104 solicitudes para un total de 63 plazas, lo que consideramos un indicador del excelente estado de salud del proyecto y el interés que suscita a la sociedad”, añade Ruiz.   

Las praderas de Posidonia oceanica, endémicas del Mediterráneo, actúan como auténticos pulmones del mar produciendo oxígeno, amortiguando los efectos del cambio climático al capturar carbono, protegiendo las costas frente a la erosión y albergando una gran biodiversidad comparable a la de los arrecifes de coral o las selvas tropicales.

Los resultados obtenidos hasta la fecha indican que, en términos generales, las praderas han mantenido una evolución estable durante las últimas dos décadas y existen todavía áreas extensas en buen estado de conservación. Sin embargo, en zonas sometidas a una mayor presión humana se ha observado un notable deterioro, así como la aparición de señales de estrés vinculadas al cambio climático.

Este conocimiento ha sido clave para que la CARM adopte medidas adecuadas de mitigación de impactos y protección, como la instalación de fondeos ecológicos en zonas vulnerables, el distanciamiento de vertidos de aguas residuales y granjas marinas, o la protección frente a la pesca ilegal de arrastre. Gracias a los datos obtenidos en la Red de Seguimiento se ha podido comprobar que en áreas donde hace décadas se instalaron arrecifes artificiales para evitar este tipo de pesca, los datos muestran que las praderas han logrado recolonizar progresivamente las zonas dañadas, demostrando la eficacia de este tipo de medidas de protección como métodos de restauración pasiva.

Los responsables del proyecto destacan la necesidad urgente de incluir todas las praderas del litoral murciano en la Red Natura 2000 y de reforzar los controles sobre las actividades humanas que generan presión sobre estos ecosistemas tan frágiles como fundamentales. En este sentido los investigadores del IEO destacan el riesgo de deterioro de la pradera de Cala Reona, actualmente expuesta al vertido de aguas residuales provenientes de plantas de depuración. 

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