Marta Ballesteros, investigadora del IEO-CSIC, copreside el grupo de expertos que ha elaborado este primer Informe Social Anual para la Comisión Europea
El estudio revela que España, Italia y Grecia son los países que concentran la mayor pérdida de puestos de trabajo en el sector pesquero en los últimos años.
Personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha participado en la elaboración del Informe Social Anual (ASOR, por sus siglas en inglés), publicado este mes por el Comité Científico, Técnico y Económico de la Pesca (STECF), el primer análisis realizado a escala europea que evalúa de forma sistemática la sostenibilidad del sector pesquero. El informe proporcionará asesoramiento a la Comisión Europea para incorporar la dimensión social en el desarrollo de la Política Pesquera Común (PPC).
El ASOR supone un hito en el seguimiento de la sostenibilidad de la pesca europea al complementar los análisis biológicos y económicos que ya se realizan periódicamente con una evaluación de aspectos como el empleo, la estructura del sector, las comunidades pesqueras o los posibles impactos sociales de las medidas de gestión. El documento permitirá disponer de una base científica para valorar cómo afectan las políticas pesqueras al tejido social de las regiones costeras antes, durante y después de su aplicación.
Una radiografía de la dimensión social de la pesca europea
Entre sus principales resultados, el informe muestra que el sector pesquero de la Unión Europea empleó en 2023 a cerca de 120.000 personas que operan en más de 53.000 buques activos. Grecia, España, Francia, Italia y Portugal concentran la mayor parte del empleo pesquero europeo, lo que refleja el importante peso económico, social y cultural de la actividad en estos países.
El estudio también confirma una tendencia continuada de reducción del empleo en la pesca europea. Entre 2017 y 2023 el número de personas empleadas descendió un 15 % en el conjunto de la Unión Europea. España registró una reducción del 13 % durante ese periodo, mientras que Italia y Grecia experimentaron descensos aún mayores. Según el informe, esta evolución responde a una tendencia estructural que afecta a buena parte de la flota europea, especialmente a la pesca costera artesanal y a las embarcaciones de menor tamaño.
Además de la pesca extractiva, el informe realiza un análisis más descriptivo de la situación social de la acuicultura y de la industria transformadora de productos pesqueros. En conjunto, estos tres sectores emplearon en 2023 a unas 299.000 personas en la Unión Europea, ofreciendo una visión global de la contribución social del sistema alimentario marino europeo.
Hasta ahora, el seguimiento periódico de la Política Pesquera Común se había centrado principalmente en indicadores biológicos y económicos. Sin embargo, los profundos cambios experimentados por el sector durante los últimos años —como las consecuencias de la pandemia de COVID-19, el Brexit, el cambio climático o la creciente competencia por el uso del espacio marino— han puesto de manifiesto la necesidad de evaluar también sus repercusiones sociales sobre los profesionales de la pesca y las comunidades costeras.
La dimensión humana del Mar
La participación del IEO-CSIC en este informe refuerza su compromiso con el estudio de la dimensión humana del océano y con la incorporación del conocimiento científico al diseño de políticas públicas. En concreto, Marta Ballesteros, investigadora del Grupo de Investigación en Ciencias Socio-Ecológicas Marinas (SOMARES), ha participado en la elaboración del informe como integrante del STECF y copresidenta de su Grupo de Expertos en Datos Sociales, contribuyendo al desarrollo de herramientas que permitirán integrar de forma estable la dimensión social en la gestión sostenible de la pesca europea.




