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Las compañías pueden intervenir para salvar a los marinos varados frente a la costa de China

 

El MV Christine Oldendorff lleva fondeado frente a la costa de Caofeidian, en la bahía de Bohai, cerca de Beijing, desde el 26 de agosto de 2020. Hace ocho meses que está varado con 20 tripulantes que llevan a bordo más de 18 meses, desesperados por regresar a casa con sus familias.

“Es caro, pero es lo que hay que hacer”: ese es el mensaje que la ITF, como órgano sindical mundial para marinos, ha lanzado instando a las compañías navieras a que paguen los millones de dólares necesarios para sacar a los marinos de los buques que permanecen varados frente a la costa de China debido a la prohibición informal impuesta por el país a las exportaciones procedentes de Australia.

“MSC ha tomado la iniciativa pagando las multas y los gastos necesarios a los fletadores y los propietarios de la carga a fin de rescatar a la tripulación de su buque, el Anastasia, y los ha salvado de la cárcel flotante en la que llevaban seis meses, sacándolos del buque vía un puerto en Japón”, señaló el Presidente de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), Paddy Crumlin.

“Exhortamos a todos los armadores responsables a que sigan el ejemplo de MSC y realicen esos cambios de tripulación que deberían haberse efectuado mucho antes. Esos cambios resultarán costosos para las compañías navieras, pero son absolutamente necesarios para preservar la salud, la vida y los derechos humanos de esos marinos”.

“Varios marinos ya han intentado suicidarse en esos buques, desesperados por poner fin a su sufrimiento constante. Las condiciones sanitarias han empeorado. Los suministros médicos escasean en algunos buques”.

“Nos genera gran preocupación recibir noticias de que, en algunos casos, las autoridades locales chinas han impedido a los marinos tener acceso a profesionales médicos, incluso a hospitalizaciones que se necesitaban urgentemente”, declaró Crumlin.

Se estima que más de 60 buques siguen sin poder desembarcar sus cargas australianas, tales como las de carbón, ni realizar los cambios de tripulación necesarios. Un creciente número de marinos lleva más de un año a bordo y algunos de ellos llevan hasta 20 meses. Llevan entre tres y seis meses esperando frente a la costa de China.

Crumlin señaló que China todavía debe ofrecer una solución a largo plazo implementando protocolos para permitir la realización de cambios de tripulación de todos los marinos extranjeros. Añadió asimismo que hasta que China introduzca cambios regulares de tripulación, las compañías navieras tienen el deber humanitario de preservar la vida y el bienestar de los marinos contratados en sus buques desviando esos buques a países vecinos.

“China no ha sido capaz de dejar a un lado sus disputas con Australia y reaccionar ante este desastre humanitario provocado por el hombre que se ha producido a tan solo unos kilómetros de su costa. Australia también ha antepuesto a menudo la política al bienestar de las tripulaciones. Instamos a la industria a que intervenga donde los Gobiernos han fracasado: muestren algo de liderazgo y saquen a estas personas desesperadas de sus buques. MSC ha demostrado que es posible hacerlo”, afirmó.

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