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La AP de Santander presenta las publicaciones Leyendas y Supersticiones de la Mar y Mi Abuelo Camba y yo. Un Día en el Puerto

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Ambas obras, que tienen como objetivo promover el conocimiento del mundo marítimo, han sido editadas con motivo de la celebración del 150 Aniversario del Puerto de Santander.

El director de la Autoridad Portuaria de Santander (APS), Santiago Díaz Fraile, ha presentado en el edificio del Centro de Documentación del Puerto los libros Leyendas y Supersticiones de la Mar, de Luis Herreros, y Mi Abuelo Camba y Yo, Un Día en el Puerto, de Javier Gandarillas y Julia Fernández Valdor e ilustrado por Jessica Guerra, con motivo del150 Aniversario del Puerto de Santander. Ambas publicaciones tienen como objetivo promover el conocimiento del mundo marítimo.

El libro ilustrado Mi Abuelo Camba y Yo, Un Día en el Puerto, responde al afán de la APS por promover un entorno social más familiarizado con el mundo marítimo. Así, aprovechando la celebración del 150 aniversario de la creación de la Junta de Obras del Puerto de Santander, ha editado este cómic para dar a conocer su actividad a los escolares de Santander y Cantabria en los próximos años.

Mi abuelo Camba y yoUn día en el Puerto es una propuesta del estudio creativo santanderino Mutta, con textos de Javier Gandarillas y Julia Fernández Valdor e ilustraciones de Jessica Guerraque incluye tanto el diseño como la producción del libro ilustrado. El proyecto tiene como destinatarios prioritarios a niños de entre 4 y 8 años. Por el segmento al que va dirigido, involucra asimismo al público adulto/familiar y también al personal docente y otros profesionales de la educación infantil y primaria.

Esta publicación, que tendrá una tirada inicial de 1.100 ejemplares, trata algunos de los elementos más relevantes del Puerto de Santander (la entrada a la Bahía de Santander, los faros, los fondos de la Bahía, las riberas, los valles, el Palacete del Embarcadero, la Grúa de Piedra, el Ferry, la Estación Marítima, el puerto comercial, el puerto pesquero, el muelle de Raos, la dársena de Maliaño, la lonja de pescado…), a partir de una historia o cuento narrativo centrado en los personajes de Carmen y su abuelo Camba, dos cangrejos que habitan la bahía de Santander.

La obra ha servido también para actualizar los contenidos de publicaciones infantiles editadas anteriormente por la APS, mostrando la evolución y los cambios de los muelles en los últimos años, la adaptación del Puerto de Santander a sus nuevos servicios y las nuevas infraestructuras asociadas a los mismos.

Además de servir como obsequio para distribuir progresivamente entre los colegios que visitan la APS, el libro quedará a la venta en las librerías de Palacete del Embarcadero y Centro de Arte Faro Cabo Mayor.

Por su parte, Leyendas y Supersticiones de la Mar, realizado por Luis Herreros y otros de los miembros del club deportivo «The Lice Sindicate», que cuenta con varias travesías oceánicas y múltiples navegaciones de altura, es una recopilación de leyendas y supersticiones, patrocinada por Ferrovial, Alufasa y la APS.

Para los autores ambas tienen una finalidad utilitarista referida a una navegación tranquila, sin incidentes y a hacer que los marineros se sientan protegidos si, por ejemplo, se zarpa el día adecuado, si no se deja una escoba con el cepillo para arriba o si embarca alguien con una maleta. De este modo, como explica el libro “las supersticiones en la mar tienen la finalidad de proteger a los marineros y a los barcos, y en algunos casos de evitar conflictos de convivencia que podrían degenerar en motines o enfrentamientos que a su vez pudieran quebrar la seguridad”. Así, durante siglos la humanidad se ha regido en su mayor parte por la creencia de que había determinados gestos, actos palabras o conductas que podían invocar la desgracia. Según la publicación, “un gesto tan banal como silbar podría ser la causa de que se desatase un fuerte temporal” lo que podría deberse a que “hay un temor reverencial, inveterado hacia los océanos quizá porque intuyamos que sus leyes nos son ajenas” y “tenemos la necesidad de aferrarnos a seguridades, a pautas que nos la faciliten, a historias que relaten qué ocurre si no seguimos determinados códigos. Ahí es a nuestro juicio donde las leyendas y las supersticiones encuentran su acomodo y pueden aliviar nuestras inseguridades”.

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