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Fase 4- Proteccionismo moderado

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Como si nos pusiéramos en el papel del detective Hércules Poirot navegando por el río Nilo e intentando resolver el enigma de una novela de Agata Christie; organizar una exportación a determinados países en este año 2022 como en este caso, puede convertirse en una auténtica Aventura.

Un panorama geopolítico polarizado por el conflicto internacional, bien aliñado por la paralización de los puertos asiáticos y servido con la congestión en puertos clave como en el Puerto de San Francisco de Oakland.

El menú de 2022 maridado por la paralización del transporte terrestre en España durante 3 semanas de marzo, se antojó difícil de digerir, especialmente cuando para postre nos esperaba la rotura de relaciones diplomáticas entre el Gobierno del Reino de España y la República Argelina Popular, y fatídico inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Esto ha provocado una gran tensión en la cadena de supply chain, lo que se ha traducido en un aumento desproporcionado del precio de las materias primas, una devaluación del euro frente al dólar y unos precios de los  fletes desorbitantes que han superado con creces umbrales históricos

Las grandes navieras por su parte, reaccionaron aplicando continuos blank sailings por parte y subidas de precio  aunque no siempre de forma justificada.

Cabe añadir, algunos países obtaron por aplicar políticas más proteccionistas y han dificultado -haciendo uso de su soberanía- la importación de mercancías de países terceros.

Esta sopa de verduras ha provocado que muchas PYMES dedicadas a las operaciones de transporte internacional de mercancías hayan pagado la fiesta, en consecuencia quebrado y visto obligadas a dar un paso al lado, haciendo explotar la burbuja logística preguntándose los operadores porque ha bajado tanto la demanda.

Hablando con nuestro querido Hércules Poirot ¿Qué tal les va por Egipto?

Pues han decidido que era un buen año para hacer pruebas piloto, y mediante la aprobación de un Decreto Ministerial Nº 38/2021 del Ministerio de Finanzas de Egipto, a finales del 2021, han obligado a todas aquellas personas físicas o jurídicas interesadas en concertar una compraventa internacional a seguir una serie de estrictos y surrealistas trámites burocráticos con un sistema denominado Advance Cargo System (ACI).

El gobierno egipcio se ha encargado de exponer por activa y por pasiva mediante comunicados y proyectos de ley que dicha medida se ampara en los principios de seguridad y agilidad jurídica, y que su finalidad no es otra que luchar contra prácticas fraudulentas y nocivas hacia la integridad y reputación de la República Árabe de Egipto.

Para entender esta casuística, a grosso modo, debemos partir que el concepto “Blockchain” estará completamente integrado en nuestro acuerdo comercial.

Lo que implica que que el comprador que probablemente coincida con la figura de importador, solo estará habilitado para realizar la operación si la empresa exportadora se registra en una plataforma denominada CARGO X, (con sede social en Eslovenia, por lo que queremos entender que actúa como sede neutral); hace un pago mediante tarjeta bancaria en la que obtendrá créditos virtuales, comunica que ha hecho esa compraventa a la administración gubernamental y obtiene un NAFEZA NUMBER  mediante la aplicación,  el cual, actuará como faro verde y deberá ir reflejado en todos los documentos que respaldan la operación inter partes.

Una vez aprobados todos los documentos por el importador o agente, el vendedor, deberá subir los documentos esenciales a la plataforma citada previo pago en cryptomonedas  (factura comercial legalizada por la cámara de comercio correspondiente, factura hecha a Excel y modelada conforme a la aplicación, copia del conocimiento de embarque (B/L), packing list, certificado de origen y EUR-1 (si este operase)).

Estos documentos serán enviados por email a la administración de la República, la cual decidirá si cumplen los requisitos de entrada, y denegará o lanzará el admítase.

Finalmente, por si fuera poco, otra medida que entró en vigor el pasado 16 de febrero, manifestada por el Banco Central de Egipto, fue ordenar que el pago de estas compraventas internacionales de mercancías mediante carta de crédito, que se trata del modo de pago más seguro, pero también más farragoso y en que la comisión bancaria es mayor.

Todo esto, no ha hecho más que formar un cuello de botella de pedidos internacionales en stand by, porque todo pago debe ser autorizado por el BCE, y esto ha provocado una escasez de reservas de divisa de la propia entidad de acompañamiento.

Ante tal marco, ¿Quién se aventura a una compraventa internacional de mercancías?

JORDI GÜELL PASERO

Experto en Comercio Internacional y Logística y socio colaborador de International Transport Logistics Lawyers

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