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El Puerto de València ‘abraza’ tres momentos históricos vividos en sus muelles

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Despedidas y reencuentros de familias valencianas en tres instantes del siglo XX se inmortalizan en ‘Abraçades en el port’ una exposición fotográfica ‘al aire libre’ que se ubica a lo largo del Tinglado número 2, junto al Edificio del Reloj

La muestra, organizada por la Autoridad Portuaria de València y comisariada por la historiadora del Arte Ester Medán, se compone de imágenes que han sido cedidas por la familia del fotógrafo Luis Vidal Ayala

Lágrimas de despedida y reencuentro, sonrisas, muestras de cariño, caricias…y abrazos, muchos abrazos.Este gesto cotidiano se ha convertido en el protagonista indiscutible de la exposición ‘Abraçades en el port’, una muestra que plasma despedidas y reencuentros en tres momentos históricos del siglo XX que marcaron un antes y un después para cientos de familias valencianas.

‘Abraçades en el port’ es una exposición ‘al aire libre’ que se encuentra ubicada entre el icónico Edificio del Reloj y el Tinglado número 2 y se compone de siete tótems vestidos de cerca de 40 fotografías protagonizadas por los abrazos de vecinos y vecinas valencianas en momentos cargados de sentimiento.  La muestra pone en valor el Puerto de València como escenario protagonista de fechas marcadas en el calendario como “históricas” pero que además cuentan con un importante significado “colectivo” para los habitantes de la Comunitat.

La exposición ha sido organizada por la Autoridad Portuaria de València (APV) y comisariada por la historiadora del Arte Ester Medán mientras que las imágenes han sido cedidas por la familia de Luis Vidal Ayala, fotógrafo valenciano que además ha colaborado estrechamente en la elección de los momentos históricos que protagonizan la muestra y en la selección de las instantáneas finales que lucen ya y hasta el próximo 24 de marzo en los siete tótems.

Momentos familiares e históricos.

Según ha señalado Medán durante la presentación, “esta exposición es una oportunidad única para que las personas que pasean por el Puerto de València conozcan estos eventos históricos que han ocurrido aquí y que han sido momentos muy importantes para los valencianos y además significativos colectiva e individualmente”.

En este sentido, Medán ha destacado que ”el hilo conductor de la exposición son los abrazos cargados de emoción por las despedidas o reencuentros, en un momento histórico en el que la comunicación de las personas no es como ahora que estamos permanentemente conectados. Antes cuando se despedían, no sabían cuando podrían volver a verse o hablar y esto se ve reflejado en las fotografías. Ahora es mucho más sencillo”.

Para el fotógrafo Luis Vidal esta muestra tiene una gran importancia histórica porque inmortaliza la experiencia vivida por miles de familias enteras desde el punto de vista humano. “En el caso de los agricultores valencianos que partieron a República Dominicana, se ve en sus caras la ilusión y la felicidad, a pesar de que no saben cuándo volverán. Es increíble como se ve reflejado el espíritu emprendedor valenciano en las instantáneas seleccionadas”. Sobre la selección de las imágenes para la muestra, Vidal asegura que “se ha trabajado muchísimo en elegir las fotografías que mejor reflejan las historias colectivas a través de miradas individuales pero cargadas de significado”. 

Tres momentos históricos desde un punto de vista humano

La exposición permite conocer historias personales a través de fotografías históricas de tres momentos singulares. El primero de ellos titulado ‘De Valencia a la República Dominicana’ muestra instantáneas de una historia de despedida, la de más de 5.000 agricultores valencianos -en ocasiones familias completas- que migraron a República Dominicana con la esperanza de iniciar una vida más próspera.  El 15 de mayo de 1955 miles de trabajadores del campo junto a sus mujeres e hijos partían desde los muelles valencianos cargados de sueños hacia una vida que prometía ser mejor en la República Dominicana.

La misión de estos valencianos era colaborar en la repoblación rural y el desarrollo agrícola de este país. A cambio de su trabajo se les prometió vivienda, tierras y los recursos necesarios para iniciar su trabajo.  Una vez allí, la realidad se impuso: viviendas insalubres, aisladas entre sí y en medio de un entorno natural virgen y mal comunicado, unas condiciones que nada tenían que ver con las promesas realizadas. En poco tiempo emprendieron el regreso, sumidos en una profunda decepción.

El segundo de ellos es el ‘Regreso de los ‘Niños de Rusia’: En 1956 el buque Crimea llegaba al Puerto de València con más de 500 españoles repatriados a bordo. El regreso de niños y niñas exiliados en Rusia durante la Guerra Civil en España se produjo tras casi veinte años desde su partida. Fueron los repatriados que más tardaron en volver a España porque la II Guerra Mundial les cogió en una zona muy caliente del conflicto. Durante ese año llegaron al Puerto de València 500 de los llamados “Niños de Rusia” convertidos ya en adultos y en muchos.

Y el tercero, ‘Los barcos Falleros’: Entre 1961 y 1972 miles de emigrantes valencianos en Hispanoamérica viajaron a València para disfrutar de las Fallas en los conocidos como “Barcos Falleros”. En este periodo hasta doce Barcos Falleros llegaron al Puerto de València con valencianos emigrados (a Chile, Argentina, Uruguay y Brasil) y sus descendientes residentes en Hispanoamérica para visitar València en las fiestas josefinas. Las fotografías muestran la llegada de varios de estos buques que llenaban el Puerto de València de la emoción y la alegría de una multitud que celebraba el reencuentro, unida por una de las manifestaciones culturales más representativas de la Comunitat Valenciana: Las Fallas.

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