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Declaración de la ITF en el “Día de la gente de mar” de 2020

 

El día 25 de junio se celebró el Día de la gente de mar, un día en el que deberíamos honrar a la gente de mar, pero este año, en el que la gente de mar se ha visto defraudada por los Gobiernos, hay muy poco que celebrar

Este año, la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), cuyos sindicatos miembros representan a 1,4 millones de marinos en el mundo, reconoce el Día internacional de la gente de mar, pero celebrará cuando la gente de mar reciba el respeto que merece.

La ITF ha adoptado esta decisión porque la gente de mar del mundo ha sido olvidada, y se ha visto defraudada, por los Gobiernos en todo el mundo, que no mantuvieron sus fronteras abiertas a la gente de mar durante esta pandemia. Han fallado como Estados rectores de puertos, Estados de abanderamiento, países de tránsito e incluso como los países de origen de esa gente de mar.

Algunos Gobiernos continúan privando a más de 200 000 marinos de su derecho de dejar de trabajar cuando su contrato ha finalizado, les han impedido bajar de los buques y regresar a casa, e incluso les han denegado el acceso al tratamiento médico necesario y al permiso para bajar a tierra. La gente de mar tiene derechos al igual que cualquier otro ser humano.

La gente de mar está cansada, fatigada y en muchas casos las exigencias han sobrepasado sus límites físicos y mentales.

La crisis del cambio de tripulación es una tragedia humanitaria.

La gente de mar son profesionales, orgullosos de la labor que realizan y de su contribución a la prosperidad mundial y al bienestar de los pueblos del mundo. Esperan que llegue un día en que los Gobiernos se den cuenta y reconozcan esa contribución y traten a la gente de mar con la dignidad y el respeto que merece. Lamentablemente, hoy no es ese día.

Hoy no es un día de celebración. Hoy es un día para reflexionar seriamente sobre cómo se continúa defraudando a la gente de mar cuando ésta merece mucho más. La ITF y sus sindicatos están con ustedes y decimos “ya basta”.

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