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Europa probará en España una nueva generación de tecnologías para la vigilancia marítima

El proyecto europeo CROSSMARE combinará inteligencia artificial, satélites, drones y vehículos autónomos para integrar en una única visión operativa lo que ocurre en el espacio, el aire, la superficie y bajo el mar. GMV aportará su experiencia en sistemas críticos de mando y control, fusión de datos multisensor, vigilancia marítima y seguridad fronteriza, así como sus capacidades en integración de sistemas, ciberseguridad e interoperabilidad.

Vigilar las fronteras marítimas europeas implica hoy gestionar una cantidad creciente de información procedente de fuentes muy diferentes. Satélites, aeronaves, drones, buques, vehículos autónomos y sensores costeros pueden observar un mismo escenario desde perspectivas distintas.

La interoperabilidad constituye uno de los principales desafíos de la vigilancia marítima europea y, por ello, el objetivo de CROSSMARE reside en lograr que tecnologías de distintas generaciones y sistemas pertenecientes a diferentes organismos y países puedan intercambiar información de forma segura y eficaz.

El proyecto CROSSMARE está financiado por la Unión Europea en el marco de Horizon Europe, que desarrollará una nueva arquitectura de vigilancia marítima capaz de conectar los dominios espacial, aéreo, de superficie y submarino. La iniciativa, en la que participa GMV, reúne a 17 organizaciones de nueve países y cuenta con una financiación europea de cerca de 5,82 millones de euros. El objetivo es avanzar hacia una visión operativa común del entorno marítimo que permita mejorar la detección, seguimiento e identificación de posibles amenazas o anomalías y facilite la colaboración entre autoridades y países.

Para conseguirlo, CROSSMARE combinará imágenes radar de alta resolución obtenidas por satélite, sistemas aéreos pilotados de forma remota, drones, plataformas de gran altitud, vehículos autónomos submarinos y de superficie y nuevos sensores, junto con sistemas de vigilancia ya operativos. Sobre esta red de fuentes de información se aplicarán algoritmos de inteligencia artificial, modelos avanzados y técnicas de fusión multimodal de datos.

En un escenario operativo, la combinación de estas tecnologías permitirá, por ejemplo, integrar la detección realizada por un sensor con la información proporcionada por otras plataformas y sistemas. La fusión y análisis de esos datos contribuirá a identificar comportamientos anómalos y ofrecer a los operadores una imagen más completa de lo que está sucediendo en el entorno marítimo. Esta capacidad resulta especialmente relevante ante desafíos como las actividades ilícitas, la migración irregular, la contaminación o las amenazas contra la seguridad y las infraestructuras marítimas.

De los datos dispersos a una imagen operativa común

GMV tendrá un papel relevante precisamente en uno de los principales retos tecnológicos del proyecto: transformar información procedente de múltiples sensores y plataformas en conocimiento operativo. La compañía aportará su experiencia en sistemas críticos de mando y control, fusión de datos multisensor, vigilancia marítima y seguridad fronteriza, así como sus capacidades en integración de sistemas, ciberseguridad e interoperabilidad.

Entre otras actividades, GMV participará en el desarrollo del data lake de CROSSMARE y en la implementación de servicios de fusión de datos y alerta temprana. Para ello se apoyará en capacidades y soluciones consolidadas como Socrates C2, su sistema escalable de mando y control para la gestión de información multidominio.

GMV contribuirá asimismo a integrar los distintos componentes, plataformas y servicios del proyecto y a avanzar en su interoperabilidad con CISE (Common Information Sharing Environment), el entorno europeo diseñado para facilitar el intercambio de información entre autoridades con responsabilidades en vigilancia marítima.

Una demostración a gran escala en España

CROSSMARE tiene una duración de tres años y trasladará progresivamente sus desarrollos tecnológicos a escenarios cada vez más próximos a las condiciones reales de operación. El proyecto realizará pruebas a pequeña escala en Italia y Lituania y un ejercicio de simulación en Rumanía. El proceso culminará con una demostración a gran escala en España en la que participarán activos reales, usuarios finales y otros actores relevantes.

Esta validación permitirá comprobar en condiciones operativas la capacidad de la arquitectura desarrollada para integrar sistemas tripulados y no tripulados, compartir información entre diferentes plataformas y organismos y ofrecer una imagen común del escenario marítimo. El proyecto supone así un nuevo paso hacia un modelo europeo de vigilancia en el que el valor no reside únicamente en disponer de más sensores, sino en conectar la información que generan y convertirla en una visión compartida que permita anticipar riesgos y mejorar la respuesta de las autoridades.

Con su participación en CROSSMARE, GMV refuerza su posición en el desarrollo de tecnologías de vigilancia marítima, mando y control e interoperabilidad y contribuye a avanzar hacia una gestión más integrada y coordinada de la seguridad de las fronteras marítimas europeas.

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